CUANDO FUI ADOLESCENTE, TODO SE HIZO MÁS INTENSO
Las experiencias fueron aumentando poco a poco hasta llegar a un punto en el que ya no podía más. Estaba completamente bloqueada, tenía muchísimo miedo y lo único que quería era que todo aquello desapareciera. Cada día rezaba y le pedía a Dios que, por favor, se lo llevara todo. Que no quería volver a ver nada, ni sentir nada, ni vivir ninguna experiencia más.
Entonces mi ángel me dijo: «Tranquila. Yo te voy a ayudar y te voy a guiar. No te preocupes». Y decidí confiar.
A partir de ahí, él y mis guías comenzaron a acompañarme, más de cerca. En aquel momento yo no sabía que me estaban formando. Sentía simplemente que me ayudaban a resolver, paso a paso, todo lo que me estaba sucediendo. Me enseñaron a entender mis capacidades, a desarrollarlas, a potenciarlas y, sobre todo, a gestionarlas desde la luz y desde el amor. Lo que durante años había vivido como un bloqueo y una fuente de miedo comenzó a transformarse en conocimiento, dirección y propósito.


